No es casual que al oficio de practicar Magia se le llame El Arte. Incluso para los alquimistas, al proceso para lograr transmutar el metal en oro (una metáfora de la transformación interior de nuestro ser) se le llama La Gran Obra. La creación artística es un puente entre lo que existe de manera intangible en nuestro mundo interno, y la manifestación física de ese sentimiento o idea.

Después de años de practicar el oficio de la escultura y el perfeccionamiento de su técnica, específicamente en cuanto a las figuras en porcelana, no he podido dejar de notar que en este proceso necesariamente comienzan a reorganizarse tramas internas. El trabajo con las manos conecta con la intuición del cuerpo, y nos vincula con una manera de pensar fluida y distinta de la convencional. Si a esta cualidad de la escultura (y de cualquier forma de hacer arte) le agregamos la intencionalidad de crear un cambio interno o externo en nuestro mundo, entramos a un ámbito de posibilidades fascinantes.

Crear una figura, un cuadro, un bordado o un collage requiere grandes cantidades de energía y foco en su producción. Este quehacer nos lleva a un estado meditativo, parecido al que se logra al hacer un ritual, donde se requiere en igual medida un grado de concentración y de entrega. Somos capaces entonces de entrar en el trance necesario para pedir y crear el cambio que queremos lograr.

En mis talleres
Tierra, Sueños y Magia se crea un espacio seguro para entrar a este estado especial de conexión a través de la creación artística, donde en conjunto con las revelaciones que nos aportan tus propios sueños y la escultura en barro, iremos tejiendo y descubriendo lo que tu alma quiere manifestar en tu vida. Te invito a formar parte!